Mi hijo no duerme por temor a la oscuridad

La fobia más común entre los niños, incluso en los adultos, se podría decir que es el miedo a la oscuridad. ¿A quién no le ha pasado tener cierta inseguridad cuando las luces están apagadas? Sin embargo, debemos aprender a convivir con ello, sobre todo enseñarles a los hijos que no hay nada que temer.

El motivo por el cual los niños tienen tanto temor a la oscuridad, es porque hacen uso de su imaginación, piensan que una sombra es un monstruo maligno que vendrá a comerlos, que los ruidos extraños provienen de los fantasmas y que cualquier objeto comenzará a moverse por sí solo. Pero además, porque los niños asocian la oscuridad con dormir y el dormir, con el fin de los juegos y de la diversión. En este caso, hay que ponerse serios y hacerlos entender que si no duermen, al día siguiente estarán muy cansados y no podrán jugar como ellos tanto quieren.

Pero, ¿qué sucede si de verdad tienen mucho miedo? ¿Es necesario dejarlos solitos en su cuarto con la luz apagada? Recomendamos que lo mejor es aconsejarle, consolarle y tratar de ayudarle a perder este miedo.

Lo mejor sería apoyarlos para que se enfrenten a su propio miedo, tal vez dormir con una luz muy tenue, o dormir en compañía de los padres por un día y con las luces apagadas, para que sepa que no ocurrirá nada malo. A lo mejor, podemos apagar sus luces y prender la luz del pasillo o del baño para que no se sienta muy inseguro.

También puedes hacer uso de juegos utilizando las manos para formar figuras de animales en la sombra, contar un cuento, una canción tranquilizante o ayudarlo a soñar con historias bonitas. Eso lo distraerá y mantendrá su mente ocupada para evitar pensar en la oscuridad.

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