Aprende hablar con el corazón

Hay algunos padres o madres que van de aquí para allá, apresurados por llegar al trabajo, cansados por un arduo día laboral, están estresados por las deudas, tienen conflictos con su cónyuge, entre otras situaciones. Y cuando el hijo/hija quiere hablar con ellos, contarle sus anécdotas, sus calificaciones o cualquier otra actividad, estos padres no les hacen caso o hacen como si los estuviera escuchando cuando en verdad, solo los está oyendo. Las acciones dicen más que las palabras, y esas demostraciones van directamente al corazón de sus hijos.

Lo mismo sucede cuando los padres reprochan algo a sus hijos, el vocabulario que utilizan es muy fuerte, y muchas veces por hacer que sus hijos obedezcan dicen cosas muy hirientes u ofensivas con el objetivo que sus hijos tomen conciencia. Pero no, nunca llegarán a la compresión porque les están hablando con frases que van directamente a sus sentimientos y nunca se logrará la comprensión.

Frases como: ¿Para qué sirves?  ¿Acaso no puedes hacer algo tan sencillo? Eres un desobediente. Eso es valioso, ni se te ocurra tocarlo… Estas órdenes se convierten en: No sirves para nada, no eres valioso y no sabes hacer nada bien.

Muchos de los malos comportamientos de nuestros hijos se originan por una mala comunicación y por lo tanto, falta de comprensión y empatía. Las palabras que dices, no ingresan por sus oídos y se dirigen  a su cerebro, sino que van de frente a su corazón y producen emociones que afectan su autoestima y desarrollo personal. Esto puede traer terribles consecuencias en su futuro.

En vez de eso, qué mejor que hablarles con amor y disciplina. No creas que es algo imposible de juntar. Se dice que una buena disciplina está basada en el amor y una comunicación previa. Para qué decirle: “No hagas eso, lo haces mal”. Si le puedes decir “Estas en camino, pero no es la manera correcta, puedes mejorarla”

Demuéstrale que tú estás ahí NO para criticarlo, sino para ayudarlo a ser mejor persona en todos los ámbitos. Tú eres quien lo acompañará en su formación así que una buena relación entre madre/padre e hijo marcará la diferencia y exitoso futuro.

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