¿Cómo desarrollamos la motricidad fina en nuestros hijos?


 

 

La motricidad es un aspecto esencial en la vida de todas las personas. En la primera etapa de la niñez es donde comienza a desarrollarse esta relación que existe entre los movimientos y el desarrollo psíquico del ser humano.

Existen dos tipos, motricidad gruesa que es aquella que tiene que ver con los cambios de posición del cuerpo y la capacidad de mantener el equilibrio. Y la motricidad fina, que se asocia a los movimientos pequeños, coordinando los ojos y las manos.

, se requieren dos condiciones fundamentales: el desarrollo muscular y la madurez del sistema nervioso central.

Es importante para nuestro desarrollo en cualquier ámbito, ya que por ejemplo es fundamental para nuestro aprendizaje porque permite que nuestra lectoescritura sea la apropiada haciendo uso de un entrenamiento motriz. En el caso de los niños, aquellos que demuestran una maduración en su sistema nervioso pueden recortar formas con tijeras, escribir con lápiz, apilar bloques, amarrarse las zapatillas, dibujar líneas rectas u ovaladas.

Para desarrollar esta motricidad en los niños, se necesita de una serie de juegos físicos y constantes como:             Inflar globos, cerrar y abrir los ojos, hacer muecas, parpadear, tocar, apretar, pellizcar, teclear, aplaudir, caminar por la arena con pies descalzos, flexionar los pies, mover los dedos de los pies, jugar charadas, entre otros.

Son diversas las maneras que un niño puede desarrollar esta motricidad, si se presentara alguna dificultad es recomendable que inmediatamente acuda donde un pediatra especializado para le dé un tratamiento específico.

 

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