Educando la emoción

Los profesores deben adoptar el hábito de educar en la emoción, más que en conceptos lógicos u objetivos, de esa manera desarrollan la seguridad, tolerancia, solidaridad, honestidad, la capacidad para tomar decisiones y sobre todo, la formación de mayor inteligencia emocional.

Lo mismo sucede con los padres. ¿Qué es mejor? Un padre con un montón de conocimientos como una enciclopedia, que informa e informa para brindarle mayores conocimientos a su hijo, o un padre, que con esos conocimientos, sepa contar historias de una manera anecdótica, ejemplificando situaciones donde la ética haya sido la base para solucionar los conflictos.

Para ser padres brillantes, no se necesita poder, mucho menos dinero o autoritarismo. Se necesita de creatividad, perspicacia, la capacidad de extraer de las cosas más simples, fascinantes lecciones de vida.

¿Cómo saber si un padre o madre están en buen camino? ¿Cómo evaluar y saber si debemos cambiar nuestra forma de educar o no?

Según Augusto Curi, médico psiquiatra, el indicador es la imagen que los hijos de sus amigos tienen de ustedes. Si ellos sienten placer al acercarse, han pasado la prueba. Pero, si tratan de evitarlo, deben autoevaluarse, y verificar qué actitudes deben cambiar para asegurar una buena educación emocional para sus hijos.

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