El valor del esfuerzo

Todos sabemos que para conseguir algo en la vida, hay que esforzarse para alcanzarlo. Sin embargo, hoy en día, la sociedad está desdibujando el significado de la palabra esfuerzo, y nos propone un facilismo que no tiene en cuenta el crecimiento que conlleva el esfuerzo.

Los niños hoy en día están sumergidos en el consumismo, y esto hace que no valoren muchas cosas, trayendo como consecuencia la incapacidad que tienen para disfrutar de una demanda totalmente satisfecha.

¿Qué es lo que logra el sí fácil?

Las consecuencias de darle todo a nuestros hijos, no hablamos de necesidades básicas, sino de cosas banales, como un juguete nuevo con mucha frecuencia y a veces sin que el niño lo haya pedido, trae consigo la formación de personalidades débiles, caprichosas e inconstantes, características de las personas que no son capaces de ponerse metas y cumplirlas. Lo más probable es que al no saber lo que es luchar por conseguir algo, estos niños estén en peligro de no ser aptos para asumir tareas arduas en el futuro.

¿Cómo podemos motivar el esfuerzo?

La voluntad para esforzarse nace de la disciplina y la exigencia. La fuerza de voluntad, y el trabajo bien hecho. Los padres deben  alentar y felicitar cuando el hijo demuestra  que ha cumplido con sus obligaciones, sin necesidad de entregarles algún obsequio cada vez. Esto formará el hábito y la satisfacción del deber realizado.

Hay que acostumbrar a nuestros hijos a trabajar por un ideal, a mirar los modelos exitosos que han conseguido brillar por su propio esfuerzo y disciplina.

 

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