Enseñar a reflexionar a los hijos

Los padres saben que los hijos no son perfectos, que pueden cometer equivocaciones constantemente y que de ello deben aprender. El arrepentimiento tiene mucho que ver, ya  que genera un sentimiento de no querer nunca más volver a realizar la acción cometida.  Pero para llegar al arrepentimiento, debe atravesar el camino de la reflexión. Es ahí, donde los hijos, ya sean adolescentes o niños, se complican. Es nuestro deber enseñarles a darse cuenta del error, para que verdaderamente aprendan y conserven ese aprendizaje durante toda su vida.

¿Cómo hacer para enseñarles a reflexionar sobre sus malos actos?

Los adolescentes, más que los  niños, son los que actúan de una manera errónea sabiendo lo que hacen, como escaparse del colegio, gritarle a los padres, irse de fiesta sin permiso, robar dinero, etc. Luego de que los padres los hayan reprendido, ellos deben tomar conciencia de sus actos y ¿Cómo logramos eso? Con la reflexión.

Los adolescentes están en una etapa de búsqueda de identidad y rebeldía, sabemos que no es fácil poder mantener un control pero con estos consejos, conocerás una manera para que se den cuenta de los errores que cometen y tratar de que nunca más lo vuelvan a repetir.

– Analizar lo que ha pasado, y eso engloba  tres preguntas: ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Y sí? Para conocer en el fondo cuáles fueron las razones que los impulsaron a realizar determinada acción.

– Revivir experiencias y mantener un diálogo con ellos  mismos. Tan sólo se necesita unos minutos de silencio e indagar en  nuestros recuerdos para conocernos realmente.

– Pensar en el pasado, para pensar en el futuro. Pensar en situaciones que no lograron darle ningún beneficio a su vida, y rescatar las acciones que sí.

– Recapitular los acontecimientos del día, lo bueno y lo malo, antes de irse a acostar. Es mejor si se vuelve una rutina.

– Disponer de un tiempo en silencio y tranquilidad. Por un momento, que apague el televisor, su celular, la radio, la Tablet. Luego, que apague la luz y cierre los ojos. La calma que sentirá lo ayudará a reflexionar más detenidamente y podrá concentrarse mejor.

– Por último, es importante que su hijo esté un tiempo solo, tal vez puede irse al parque, a caminar, a observar el mar. La soledad no es nada malo, por el contrario es un camino para poder conocernos mejor y poder reflexionar adecuadamente.

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